miércoles, 9 de abril de 2014

Designaciones, poder y redes sociales


ver:

http://www.elquintopoder.cl/politica/designaciones-poder-y-redes-sociales/


En pleno apogeo de la era de la información, una parte de la soberanía y el poder lo perdió el Estado. Ironía trágica de una democracia liberal que se ha distanciado de las personas, sus intereses y sus deseos. En este contexto, el fuerte contrapunto sobre los filtros y designaciones de autoridades de segundo y tercer nivel jerárquicos del gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet Jeria se instaló en los medios de comunicación y en las redes sociales. Un análisis más bien especulativo de esta “parrilla programática” puede arrojar algunos “Tweets” para tener presentes en la retina del debate:
“Tweet” uno: Entramos -algunos sin darnos cuenta- al nuevo ciclo de cambios incrementales de nuevos mensajes, vía redes multiformes, interconectadas y descentralizadas, claramente alejadas de las sedes del poder político “tradicional”. Uno de los principales resultados de este tránsito es el drenaje del llamado poder y legitimidad de los partidos políticos. Sin lugar a dudas estos son plataformas esenciales para canalizar los cambios sociales, sin embargo, son todavía lentos y zigzagueantes negociadores. Pero lo más complejo es que no son actores innovadores -al menos todavía- para enfrentar y conectarse con el nuevo poder ciudadano.
“Tweet” dos: El déficit de no conocer las dinámicas y la lógica de la sociedad – red se convierte en una cuestión clave al momento de encarar un nuevo gobierno, particularmente en una sociedad emergente. Y lo más interesante de este proceso es que a la larga asistimos a la formación de la arquitectura de un nuevo Estado. Esta realidad está cada vez más centrada en el poder de las comunicaciones y las redes sociales. La textura del poder y su relación societal está en los códigos de la información en tiempo real, en las imágenes y miradas de una sociedad altamente “on line”. Este es el sedimento fundamental a la hora en que la comunidad organiza su interrelación con las instituciones y sus autoridades. Por otra parte, la vida en red incide de manera significativa en la cotidianidad, perfilando impresiones y conductas ciudadanas. Entonces un importante aprendizaje de este episodio es trabajar en red, pero sin en-redarnos.
“Tweet” tres: El poder es eterno, pero paradojalmente está mutando. Es permanente porque los humanos somos por definición “predadores” ( un animal que mata a otros de distinta especie para comérselos). Pero también el poder tradicional es menos efectivo para algunos propósitos.
Los ejemplos se han puesto en la vitrina durante esta tensión política al momento de la instalación y nombramiento de autoridades. Por ejemplo, algunos diputados y senadores tienden a disparar, aunque sus adversarios son cada vez más difusos, y si lo hacen al azar pueden dañarse entre ellos (fuego amigo).



“Tweet” cuatro: Los discursos públicos tienen que ser argumentativos y demostrativos para las exigentes y vigilantes audiencias. No es buen consejo seguir la huella del vocero iraquí, esa actitud es carente de sentido histórico, atomizada y atomizadora. Desmontar los mecanismos de censura invisible que hay sobre la pequeña pantalla y la llamada opinión pública, en particular en la TV, es una buena señal y prioridad para traer luz cuando se ha producido un “blackout”.
Finalmente, el poder rige la sociedad. No nos engañemos. Todavía nos da forma y muchas veces tiende a disciplinarnos.
Pero también en la nueva sociedad la red del poder está en el afecto y la mente de las personas. Sin embargo, este activo y atributo -en la actualidad- solo lo posee una persona: la Presidenta.


lunes, 17 de marzo de 2014

El nuevo gobierno y el tiempo glacial

Por: Francisco Olea Lagos

ver:

http://www.elquintopoder.cl/politica/el-nuevo-gobierno-y-el-tiempo-glacial/

A horas de iniciado el nuevo gobierno que priorizará reforma tributaria, reforma de la institucionalidad educacional y una reforma constitucional, señalada como una nueva carta fundamental, la idea del “tiempo” cobra cierto interés. La Real Academia Española define el tiempo como aquella “magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad en el Sistema Internacional es el segundo”.

Además, el tiempo está relacionado también con la propia construcción  social que hacemos de nuestros ritmos y plazos. Sin embargo, el tiempo político que atrapa a los gobiernos está fuertemente influenciado por formaciones espacio-temporales de cada sociedad. Acá el tiempo político está estrechamente vinculado con el poder.
A diferencia del tiempo biológico (secuencia programada de los ciclos vitales de la naturaleza) o el tiempo burocrático (que rodea las instituciones), el tiempo  político  es una secuencia de prácticas relacionada con ciertos propósitos y compromisos asumidos.
En una reciente columna titulada “La vida es sueño”, Luis Larraín, quien fue ministro director de la Oficina de Planificación Nacional de Chile y actualmente director ejecutivo del Instituto Libertad y Desarrollo, señalaba que: “Una vez más, la izquierda fue muy exitosa en sacar a la superficie algunos de los defectos de la sociedad. Una imagen poderosa: Chile de todos ¿Podrá esta vez tener éxito en diseñar una sociedad mejor? Difícil, hasta el momento todos sus intentos en el mundo han terminado en fracasos”. Termina su columna indicando: ¿Dónde está entonces ese Chile de todos? ¿No será más bien un Chile de nadie? Bueno, a veces la vida es sueño(El Mercurio; Política, sábado 8 de marzo, 2014).
Se olvida o al menos omite este destacado intelectual que en la condición humana nunca han existido soluciones simples y unidireccionales. Menos rápidas. Sin embargo, nos guste o no, lo creamos o no, por nuestra propia elección o por cierto imperativo socio-cultural, se abre una etapa en que definimos cómo queremos vivir y tenemos más claro los obstáculos que pueden imponerse a esta opción. Por ende, lo que está en juego en esta fase -también- es la noción del tiempo y la política. Entonces, se observa un giro en las nociones del tiempo político. Veamos:
Primero: En el ciclo que se cierra la noción de espacio y tiempo estaba controlada simbólicamente por el reloj, esto en la lógica de cierto disciplinamiento asignando tareas relacionadas con los límites. Este tiempo se caracterizaba por estandarizadas actividades de la vida cotidiana. Los plazos se constituyen en órdenes, asignando roles y jerarquías. Como se dice comúnmente “el tiempo es oro”.
Segundo: En una nueva era marcada por cambios estructurales, la relación del tiempo en la sociedad contemporánea se redefine también por los sentidos que la sociedad y las personas pueden ir construyendo en umbrales de más largo plazo. También en sus sueños. ¿Por qué no? Entonces, junto a las 50-M de los cien días y el propio programa de gobierno, la doctora Michelle Bachelet Jeria enfrentará la oportunidad de generar las coordenadas societales para un “tiempo glacial” que involucra “sueños y expectativas”.



Las señales están dadas en diversas esferas sedimentadas en los cambios de contexto que todos reconocemos (o casi todos). Esto es, nuevos actores sociales, temáticas y preocupaciones ecológicas, energéticas, estándares de calidad de vida, subjetividad, diversidad, como de nuevas desigualdades. Esta formulación -original de Lash y Urry- establecen que “la relación entre los humanos y la naturaleza es a muy largo plazo y evolutiva. Retrocede desde la historia humana inmediata y se proyecta a un futuro totalmente incierto”.
Este “tiempo glacial”, en particular desde el cambio climático y el movimiento ecologista internacional, señala que la sociedad -o al menos una parte de esta- se ha pensado desde una  perspectiva más cosmológica, esto es, proyectando esencialmente la solidaridad con las futuras generaciones, dejando un legado a las nuevas comunidades y actores sociales. Algo así como, lo que hagamos hoy es parte del mundo que dejaremos a nuestros descendientes.
Finalmente, en el gobierno que recién se inicia, nuestra temporalidad se redefinirá con un mayor compromiso con los cambios, pero también pensando en sus consecuencias humanas y políticas.


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jueves, 27 de febrero de 2014

De la Concertación a la Nueva Mayoría




ver:



La sociedad chilena dio un giro. Y enfocarla es cada vez más difícil. En este panorama uno de los cambios significativos ha sido el tránsito de la Concertación de Partidos por la Democracia (CPPD)  hacia la Nueva Mayoría (NM).




En estos días de intenso verano la vida política se ha caracterizado por no mantener un rumbo único y predeterminado. Este ha sido el contexto en el que ad portas del gobierno de Michelle Bachelet Jeria, la coalición política que la sustenta debe enfrentar algunas metamorfosis y tensiones.




Recordemos que la CPPD fue creada el 2 de febrero del año 1988 como la concertación de partidos por el No, aglutinando los principales sectores de la oposición a la dictadura de Augusto Pinochet. Luego de triunfar en todas las elecciones desde 1988 hasta la municipal del año 2008, fue derrotada el año 2010, en segunda vuelta de la votación presidencial. Mientras que la NM que agrupa un conjunto amplio de partidos de oposición en las elecciones presidenciales, parlamentarias y de consejeros regionales, fue inscrita formalmente el día 30 de abril de 2013, ante el Servel.




En este tránsito, lo que separa la agonía del bloque CPPD a las nuevas incomodidades de la NM,  es el hallazgo o sospecha de que no todas las reglas son perpetuas y el llamado nuevo ciclo no dejará ninguna nave estable y segura entre tanta marejada. Como lo señaló Marcelo Schilling (PS) en una entrevista reciente: “La Nueva Mayoría no es la Concertación. Tiene que tener otra manera de conducción. No es la coalición de hace cinco años atrás”. Y agrega: “les recomiendo a todos que pongan el reloj a la hora con la sociedad chilena”. Quizás en esta etapa cada conglomerado político necesita un presente coherente y luego de la supervivencia electoral, evidentemente, la gratificación de sus resultados.




Complementariamente es de interés también preguntarse ¿cuáles son los cambios simbólicos que acompañan este tránsito de un ciclo a otro? Veamos algunos:





Cambio uno: de Faúndez al “like a boss” 




Una de las esferas aparecida durante estas semanas ha sido el llamado perfil de los emergentes actores. Los puntos de referencia y las decisiones tomadas pueden ser desacreditadas, condenadas y mejoradas el día de mañana, pero también expresan un cierto estilo cultural en pugna entre un ciclo y otro. Si uno pudiera retratar en una imagen más bien de estereotipo, esta sería el tránsito “de Faúndez al like a boss”. Esto es, del mítico personaje del comercial del celular -el maestro Faúndez- que desde la pequeña empresa aparecía como pujante e innovador, pero también temeroso de la recesión, el desempleo, la ingobernabilidad, al “nuevo jefe” o también llamado “like a boss”.




Los nuevos sujetos, serian aquellos ex jefes de gabinete o asesores que se movieron en redes y de manera global, demostrando cierta capacidad para entender que renovar constantemente sus conocimientos y cambiar de profesión era “la” oportunidad. Hicieron suyo el refrán “quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija”. De este modo -con su totalidad y parcialidad- se perfila una nueva fuerza, más cualificada, formada y adaptable. Bien por ellos y “get lucky”.









Cambio dos: del Tavelli al Starbucks 




Una de las imágenes icónicas y referenciales de uno de los bloques es el “chic” Tavelli. Cafeterías en Santiago y la región de Valparaíso donde se puede ver lo más conspicuo del personal concertacionista “para un café” como anuncian en sus pautas de prensa. Es un ambiente y estilo más bien europeo. Concurren actores de grandes relatos, más ideológicos, individuos de epopeyas anti-dictatoriales y de aventuras del exilio-retorno. De familias endogámicas, amantes del fútbol, por ende suelen hablar de primer y segundo tiempo.




Por otra parte está el Starbucks. Compañía de café de sello global (con unos 18 mil locales en cerca de 50 países). Acuñó el concepto de “el tercer lugar”, los otros son el hogar y el trabajo. Añadió al café otras bebidas calientes, bocadillos, algunos otros productos como tazas, granos de café, libros y CD´s. Sus locales están decorados de manera acogedora, diseño moderno, con sillas y sofás, conexión inalámbrica a internet, expresando así un cambio de atmósfera y códigos de consumo. Esto es más EE.UU. y sus expectativas, es decir un entorno vital para un estilo individualista, profesionalizante, ejecutivo, altamente competitivo y meritocrático por excelencia. Aquí diríamos que el deporte estrella es el basquetbol, por lo tanto hay más de dos tiempos en el juego.









Cambio tres: del panóptico al sinóptico 




Para algunos autores las sociedades modernas se han caracterizado por su secularización. Esto a la luz de los jóvenes Marx y Engels “todo lo sagrado fue profanado”. Entonces, uno de los rasgos del ciclo que se cierra es el efecto panóptico, esto es, la vigilancia de unos pocos a todos. Chile no escapa a este clima. Retratado de manera magistral en “Vigilar y castigar” de Foucault, “hacer que la vigilancia sea permanente en sus efectos, incluso si es discontinua en su acción”. Como señalan los académicos de estas materias, ya no era necesaria la tortura, cadenas o barrotes, la obediencia era producto del creer ser vigilados.




Pero un rasgo distinto al ciclo anterior es que hoy nos encontramos inmersos en sinópticos. Este mecanismo de poder funciona a través de las redes sociales, los medios de comunicación, la galaxia internet. Ahora quienes son vigilados son las élites, las celebridades, los dirigentes, la clase política, los líderes de opinión. Así los “poderosos” viven y trabajan insertos en la pantalla total. Sus casas son de cristal, observados permanentemente por diversos segmentos y audiencias. Hoy el poder, el glamour y la fama tienen el costo de una pérdida total de privacidad. Vaya problema. Acá, las redes sociales, se transforman en un elemento persuasivo y a veces engañoso. Sin embargo, poseen un fuerte y expansivo poder político. Pueden persuadir al movimiento social desde una noticia o un mensaje (también una filtración de un adversario) activando y viralizando en tiempo real, sentimientos encontrados como rechazo, rabia, estigma o el simple hecho de ridiculizar a una persona. Esto se conoce como el “efecto de realidad”. Pero cuidado, también pueden “ocultar mostrando” y para ello el escándalo, la barahúnda, puede llegar a lo nimio, baladí, opacando hechos relevantes que deberían ser más significativos y copar la agenda pública.




Finalmente, mientras el infinito en política se trata de estirar al máximo, la velocidad y no la duración será “la clave” del nuevo ciclo. Por ende, uno de los principales temores e inseguridades que se abren a partir de este verano es no ser sorprendidos desprevenidos nuevamente y no tener la velocidad suficiente para ponernos al día.






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jueves, 6 de febrero de 2014

El nuevo gabinete y su carácter


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http://www.elquintopoder.cl/politica/el-nuevo-gabinete-y-su-caracter/

La política tiene instantes y giros impredecibles. Una de las esferas más confusas puede ser su impacto en el “carácter” de los mandatarios/as, así como también en el de su gabinete.
La Real Academia Española (RAE) define carácter como aquel “conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás”.



Recientemente la nominación de subsecretarios e intendentes ha ampliado la postal del gabinete de la presidenta Michelle Bachelet Jeria. Para algunos, el proceso que desencadenó la nómina –sus ritmos y tiempos- reflejaría el carácter del nuevo gobierno. Sin embargo, las conjeturas iniciales no pasan aún de ciertas ansiedades y balbuceos por tratar de definirlo como un gabinete íntimo, personal, auténtico, de gente normal, entre otros epítetos.
Los clásicos de habla inglesa señalaban que el carácter estaba relacionado con cierto valor ético que se atribuye  a los deseos y las relaciones con los otros. Horacio (Quintus Horatius Flaccus), poeta romano, decía que el carácter de una persona dependía de su relación con el mundo. Por otra parte, el carácter se centra en ciertos plazos emocionales. Así, este rasgo esencial se expresa muchas veces por la experiencia mutua y la lealtad, lo que se persigue alcanzar en un tiempo más bien largo.
Otro aspecto significativo del carácter es su rasgo personal, puesto que es por lo que queremos ser valorados y reconocidos. En el caso del nombrado gabinete, las primeras contraseñales  han sido reparos manifestados a algunos de sus integrantes. Luego de acaparar portadas, editoriales y crónicas al respecto, la subsecretaría de educación -a una semana de ser nominada-  prefirió “dar un paso al costado”, tras los cuestionamientos del movimiento estudiantil.
Por momentos lo que está en juego no son los “errores” del gobierno (errare humanum est), sino más bien su carácter, y éste se alcanzará postergando gratificaciones presentes,  por la idea de un propósito a futuro.
Finalmente, nuestro mundo tiene una impronta post moderna, esto es, una esfera a veces trágica y otras de aventuras inesperadas. Sin lugar a dudas este será el contexto en el que se comienza a construir el carácter del gobierno que se inicia el mes de marzo.


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